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Familias con hijos pequeños- Es una etapa del ciclo de vida llena de expectativas, optimismo y a la misma vez de desafíos para la pareja.

Familias con un miembro discapacitado-  Estas familias deben invertir gran cantidad de recursos económicos y emocionales y tiempo en atender a este miembro de la familia que requiere cuidados especiales lo que puede llevar a momentos de crisis por las exigencias del sistema familiar. 

Familias con abuso de alcohol y otras drogas- Estas familias donde hay uno o más miembros que abusan de las drogas o son adictos, tienen dificultades para que la familia pueda desenvolverse con las tareas propias de una familia saludable.  Estas familias necesitan múltiples sistemas de apoyo o un tratamiento multidisciplinario.

Familias con hijos adolescentes-  La etapa de la adolescencia suele traer cambios importantes en la vida familiar por las necesidades que van surgiendo con el crecimiento de los hijos.

Familias con hijos rebeldes-  Los hijos rebeldes están más asociados a familias poco flexibles que les cuesta adaptarse a los cambios propios del crecimiento de los hijos o que les es difícil poner reglas claras en la familia y ejercerlas.  Muchas veces los conflictos y desacuerdos entre los padres los dejan sin autoridad o convirtiéndose en figuras autoritarias que impiden que los hijos puedan establecer relaciones cercanas con ellos y negociar las necesidades de los jóvenes con las normas deseadas por los padres.

Familias divorciadas – Las familias divorciadas son familias traumatizadas que intentan reorganizar sus vidas sin la presencia del cónyuge.  Las razones por terminar la relación suelen ser incompatibilidad, maltrato, crueldad, rasgos de personalidad obsesivos, drogadicción, infidelidad recurrente y otros razones más.  El divorcio tiene etapas evolutivas que permitirán que la pareja pueda aceptar que la relación llegó a su fin y los hijos puedan convivir con este hecho.  Los divorcios que se tornan destructivos requieren de una intervención para proteger a los miembros más vulnerables que son los hijos.

Familias reconstruídas o reensambladas (hijos tuyos, míos, y  nuestros):  Estas familias consistentes en matrimonios de segundas o terceras nupcias, que son cada vez más comunes, tienen responsabilidades con hijos de uniones anteriores donde los padres tienen que compartir la crianza con las nuevas parejas de sus excónyuges y tienen que convivir con hijos que no son biológicos.  Son familias que se enfrentan a los retos de una estructura familiar de mayor complejidad  que una familia nuclear y que no son nada fácil en su manejo.  Lo importante es aprender cuáles son los tropiezos más comunes de estas familias y aprender temprano a reconocerlos, para evitarlos en lo posible. 

Terapia para el duelo – La muerte o la enfermedad crónica son eventos que requieren de un apoyo personal o profesional para sobrellevar los efectos de las pérdidas. Se habla de pérdidas cuando un evento interrumpe el orden y lo predecible de la vida en que ha estado acostumbrado a vivir una persona. Entre los eventos que registran mayor estrés en la vida de las personas están la pérdida de un hijo o del cónyuge o de un miembro de la familia con quien se ha tenido un vínculo muy estrecho.  A veces la pérdida de un amor puede tratarse con una terapia para el duelo.   

Terapia transgeneracional- En ocasiones, las familias piden reunirse con miembros de distintas generaciones con el fin de que se puedan atender o arreglar asuntos familiares o relacionales no resueltos que han dejado experiencias y recuerdos difíciles de perdonar.